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CIENCIA Y SALUD

 ¿Porqué los Musulmanes no comen carne de cerdo?

Por: SEIED SAID AJTAR RIZVI

 ¡Oh humanos! Disfrutad de todo lo lícito y bueno que contiene la tierra; más no sigáis los pasos de Satanás; porque es vuestro enemigo declarado. El sólo os induce al mal y la obscenidad y a que digáis de Dios lo que ignoráis.

                                                                                 Sura 2, aleyas 168-169

El Islam es una religión racional: todos sus principios y mandamientos se hallan basados en un profundo razonamiento. El Islam demuestra que el hombre es inocente al nacer, que el bien y el mal se aprenden gradualmente. El Islam enseña que se deben alcanzar las virtudes y evitar costumbres que arrastran hacia la perversión, ya que el bien y el mal se hallan en el hombre de acuerdo a la educación que reciba y al medio ambiente en el que se desarrolle su vida cotidiana.

El ser humano posee deseos naturales, aquellos del alimento, la necesidad del sueño y del sexo; también tiene sentimientos naturales, por ejemplo, felicidad, rencor, dolor, amor, temor, fastidio y avaricia. Esta última es originada por el instinto de posesión. Un instinto insatisfecho de consolidación alimenta la envidia y, eventualmente, ambas suscitan el egoísmo. El Islam, no obstante, no recomienda que se eliminen estos siete sentimientos, como lo hacen otras religiones, sino que ofrece un método para controlarlos, porque mientras que el hombre viva, éstos existirán. Ellos son semejantes al motor de un vehículo: el conductor es quien debe controlarlo y guiarlo hacia metas útiles. La educación islámica es la que guía al hombre hacia el bien.

La prohibición de comer cerdo en el Is1am constituye un gran salto hacia delante en la historia de la evolución humana. Considerando que la sangre es, virtualmente, nuestra corriente vital y que todo lo que consumi­mos afecta, en última instancia, a nuestro sistema sanguíneo, es necesario seleccionar nuestras comidas. Resulta evidente que el hombre de más avanzada concepción revolucionaria es aquel que más cuidadosamente selecciona sus alimentos. Sabemos que en el pasado, los pueblos salvajes de Africa fueron antropófagos. Algunos aborígenes de Malaya y ciertos pueblos de Borneo y Nueva Guinea, no saben distinguir los alimentos: ingieren víboras, gusanos, ratas, y todo cuanto tengan a su alcance. En la actualidad, el adelanto de la naturaleza humana no se limita a la abstención de carne de cerdo, sino que comprende también la carne mortecina o de riña, aún sean vacas, corderos o gallinas. Esto está prohibido por el Islam. Aparte de lo expuesto anteriormente, los musulmanes rechazamos comer carne de animales de presa, como la del león, tigre, leopardo, y además, la de víboras, gatos, perros, ratas, etc., considerados dentro de las leyes islámicas como animales impuros. Esta prohibición se halla basada en el deseo de purificación de la propia naturaleza, ya que el alimento una vez ingerido, no entra sólo en el intestino y se convierte en excremento; es absorbido y metabolizado en el sistema y circula por todas partes del cuerpo humano, incluyendo el cerebro, y este hecho, de una manera no insignificante por cierto, afecta a la naturaleza del hombre. Dijo el Imam Alí Ibn Abi Talib (P): “El estómago es la puerta de todos los males”.

El Islam permite a los musulmanes ingerir carne pura, y no prohíbe ni estimula a nadie a convertirse en vegetarianos. Algunos arguyen que si al cerdo se lo alimenta con comida sana, se puede entonces consumir su carne. La respuesta para esta controversia es la siguiente: se puede alimentar al cerdo con una mezcla saludable, pero no se puede cambiar su naturaleza, UN CERDO ES UN CERDO, no puede sufrir variantes por medio de injertos, como una planta.

El cerdo es, por naturaleza, haragán e indulgente en el sexo; le disgusta la luz del sol y carece de energía para luchar; come casi todo lo que encuentra a su alrededor, sea excrementos o cualquier inmundicia. De todas las carnes de animales, el cerdo constituye la cuna más grande de gérmenes dañinos y es el principal reservario para la infección humana. Además, el porcentaje de grasas en el cerdo es mucho mayor que en cualquier otra carne: el 91% en la de cerdo, 56% en la de cordero, y 35% en la de vacunos. Otra experiencia en carnes: tómese tres trozos de carne de igual tiempo y tamaño, uno de cerdo, otro de vaca y un tercero de cordero; expóngase todos al sol. El de cerdo será primero en pudrirse, luego lo hará el de cordero y finalmente el de vaca. Algunas veces la carne vacuna se seca sin llegar a pudrirse. Pero si colocamos los mismos trozos de carne en un recipiente y lo ponemos a cocinar, el cerdo será el último en hacerlo, y nadie puede garantizar que no existan gérmenes dañinos en el cerdo cocido.

Según investigaciones médicas, se requieren tres horas para hacer la digestión de carne de cordero y de vaca, en cambio, se necesitan cinco horas para el cerdo. Proliferan tantas plantas que son comestibles: algunas pueden curar enfermedades, otras son venenosas y causan la muerte: de igual manera existen carnes dañinas para el hombre, como la de cerdo, cuyo efecto tóxico se halla latente y con el transcurso de los años degenera en serias enfermedades.

El artículo a continuación es obra de Seied Said Ajtar Rizvi, un catedrático de la República Islámica del Irán; fue extractado y traducido por los Hermanos Musulmanes de la Mezquita At-Tauhid. Ha sido presentado al amable lector como una entrevista, cuyo tema central es la prohibición islámica relativa al cerdo:

Pregunta: ¿Cuáles son las enseñanzas del Islam sobre el cerdo?

Respuesta: El puerco es absolutamente impuro, y comer su carne, su grasa, etc., así como utilizar su piel o cualquier otra parte, está estrictamente prohibido. Dios ha dicho en varias partes del Sagrado Corán:

Os están vedados lo mortecino, la sangre, la carne de cerdo y todo lo que haya sido sacrificado con la invocación de otro nombre que no sea el de Dios; los animales estrangulados, los ultimados a golpes, los muertos a causa de una caída o cornada, los atrapados por una fiera —salvo que alcancéis a sacrificarlos ritualmente—, lo que haya sido sacrificado para los ídolos, y también están vedados los cobrados por las flechas (en la caza), porque ello es una profanación.

Hoy los incrédulos desesperan de haceros renunciar a vuestra religión. ¡No temáis, pues, mas temedme! Hoy os he perfeccionado vuestra religión; os he agraciado generosamente y os he elegido el Islam por religión. (Sura 5, Aleya 3. Ver también Sura 16, Aleya 115).

P:  ¿Por qué, en cambio, los cristianos pueden comer cerdo?

R: Discrepo con Ud., según la Biblia tampoco los cristianos pueden comer puerco; dicen las Escrituras: “el cerdo, que divide la pezuña y no rumia, es inmundo para vosotros. No comeréis su carne ni tocaréis su cadáver; será inmundo para vosotros”. Lo mismo es ordenado en Deuteronomio 14,8.

Asimismo, el Dr. E. A. Widmer explica en su artículo “Puerco, Hombre y Enfermedades” (Buena Salud, vol. 69, N° 1): “El puerco es uno de los elementos más comunes en la dieta de algunas personas, pero es uno de los más dañinos. Dios no prohibió a los hebreos comer cerdo solamente para demostrarle su autoridad, sino a causa de no ser un alimento apropiado para el hombre”. En efecto, el puerco era considerado inmundo por los fenicios, etíopes y egipcios... Para los judíos la carne de cerdo era abominable. El profeta Isaías condena a los hebreos degene­rados que lo consumían en sus fiestas idólatras (Isa. 65: 4; 66:17). Durante el reinado de Antíoco IV Epifanes (175-163 A.C.), que pertenecía a la opresora dinastía helénica de los Seleucidas, la carne de cerdo fue utilizada como elemento de tortura. Esta era ofrecida a los judíos bajo coacción para determinar si eran leales a la religión de sus ancestros o aceptaban las costumbres impuestas por sus conquistadores:

A Eleazar, varón de avanzada edad y noble aspecto, abriéndole la boca, querían forzarlo a comer carne de puerco. Pero él, prefiriendo una muerte gloriosa a una afrentosa vida, iba de su propia voluntad al suplicio, y la escupía, como han de hacer los que tienen valor para rechazar de si cuanto no es lícito para comer... (2 Macabeos 6:18 al 31).

Es muy digno de memoria lo ocurrido a siete hermanos que con su madre fueron presos y a quienes el rey quería forzar a comer carne de puerco prohibida y por negarse a comerla fue­ron azotados. Uno de ellos, tomando la palabra, habló así: “Estamos prontos a morir antes de traspasar las leyes”. Irritado el rey, dio orden de cortar la lengua al que había hablado, y de arrancarle el cuero cabelludo, y cortarle las manos y pies a la vista de los otros hermanos y de su madre. Mutilado de todos sus miembros, mandó el rey acercarle al fuego y, vivo aún, freírle en la sartén. Mientras el vapor de ésta llegaba bastante lejos, los otros, con la madre, se exhortaban a morir generosamente, diciendo: “El Señor Dios nuestro nos mira y tendrá compasión de nosotros”. (2 Macabeos 7:1 al 42).

Aunque estas citas pertenecen al Antiguo Testamento, desde ya le anticipo que Jesús nunca derogó la Ley de Moisés: “No penséis que he venido a derogar la Ley o los Profetas; no he venido a derogarla, sino a cumplirla. Porque en verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que falte una letra o una tilde de la Ley hasta que todo se cumpla”. (Mateo 5:17 al 19).

P: Todo lo que Ud. dice es muy cierto, sin embargo, hablando francamente, no encuentro nada de malo en el cerdo.

R: El hábito de comer cerdo es una costumbre occidental. Espero que Ud. no sea de los que piensan que todas las que provienen de Occidente son costumbres civilizadas. Al orientar los principios dietéticos de los hijos de Israel, y luego de los Musulmanes, Dios otorgó mandamientos que aportan continuos beneficios para la humanidad. El análisis del conocimiento científico sobre contagio de enfermedades, proveniente de la medicina moderna, justifica adecuadamente a esta antigua ley.

P: Pero el cerdo no es el único animal que transmite enfermedades. También la vaca y la oveja son portadores de gérmenes patógenos.

R: Bueno, pero por qué limitar su cuestionamiento a la vaca y la oveja?. Bien sabemos que incluso los vegetales contienen microbios. Pero el cerdo reina como supremo soberano entre todos los portadores de gérmenes de lo que los seres humanos se pueden alimentar. Cuanto más conocemos al puerco, más lo condenamos.

P: ¿Puede nombrarme algunos de los gérmenes que el cerdo contagia?

R: He aquí una lista de gérmenes y parásitos que se encuentran en el cerdo. Todos ellos son contagiosos. Muchos de ellos son fatales. Cuánto más avanza la ciencia, más queda demostrado que el Islam es correcto.

La ciencia parasitológica de nuestros días reconoce entre otros, al protozoo ciliado, la tenia o lombriz solitaria del cerdo, y la triquina o lombriz intestinal, entre las afecciones más importantes que el cerdo contagia al hombre.

P: ¿Puede explicarme en lenguaje simple, las enfermedades que ha nombrado?

R: El protozoo ciliado, cuyo nombre en latín es “Balantidium Coli”, es un parásito que se aloja en el intestino grueso, “el protozoario más grande que afecta al hombre”.

P: ¿Cuál es la relación del “Balantidium Coli” con el cerdo, y cómo afecta al hombre?

R: Este microbio habita normalmente las entrañas del cerdo. Es excretado en las heces del cerdo y, al encontrar un medio ambiente que no es adecuado para su supervivencia, desarrolla una cáscara a su alrededor llamado “quiste”. Dicho quiste contiene parásitos vivos, los cuales al entrar en contacto con la alimentación del hombre (agua, vegetales) entra en su intestino. Este fenómeno fue descubierto por el Dr. Malmston en 1857 y estudiado también por el Dr. Stein en 1862. El Dr. E. A. Widmer, escribió en su antes mencionado artículo “Puerco, Hombre y Enfermedades”:

“El protozoo ciliado conocido técnicamente como “Balantidium Coli, es extremadamente frecuente en el porcino. Recientes estudios en diversos países revelan una incidencia del 21 al 100 por ciento. Este organismo es mucho menos común en el hombre. La incidencia general del uno por ciento reportado en Puerto Rico es representativa de la incidencia en muchos países. Cuando se encuentra en el hombre puede dar como resultado síntomas clínicos serios. La evidencia, apunta firmemente hacia el cerdo como la fuente principal de la infestación humana.

P: ¿Y cuáles son esos síntomas clínicos serios causados por éste microbio?

R: Produce disentería incurable. La disentería es una enfermedad conocida por la gente.

Los síntomas de esta dolencia son horriblemente agudos y puede terminar fatalmente. Desafortunadamente no hay ninguna cura específica para la disentería causado por Balantidium Coli hasta la fecha. De acuerdo con el Dr. Chandler, en su libro “Parasitosis Animal y enfermedad humana”: “Es solamente en los países donde se cría ganado porcino y donde hay un contacto estrecho entre el hombre y éste animal, que esta enfermedad es común”.

P:  ¿Qué otros gérmenes son transmitidos del cerdo al hombre?

R: Hay muchos más. Por ejemplo está la “Trichinella Spiralis” causante de la triquinosis.

El Dr. Glen Shepherd escribió un artí­culo sobre los peligros de la ingestión de la carne de cerdo en Mayo de 1952, publicado en el Washington Post; La información que da­mos a continuación fue extraída de dicho artículo: “Una de cada seis personas en los Estados Unidos de América y el Canadá, posee gérmenes en sus músculos —triquinosis— por comer cerdo infectado con triquina o “Trichinella Spiralis”. Mucha gente infectada no tiene síntomas aparentes. Muchos de los que están infectados no tienen ningún síntoma; la mayoría se recupera lentamente; muchos mueren; otros se convierten en inválidos de por vida: todos ellos negligentes consumidores de cerdo”. El Dr. Shepherd continúa en su nota: “Nadie se halla inmune a esta peste y no existe cura alguna. Ni antibióticos, ni drogas, ni vacunas producen efecto sobre estos minúsculos fantasmas mortales. La real solución consiste en prevenir la infección. Las larvas de triquina más grandes miden 1/8 de pulgada de largo y alrededor de 1/400 de pulgada de ancho (unos 400 micrones de largo por 250 micrones de ancho). Permanecen vivas durante más de cuarenta años encerradas en minúsculas cápsulas invisibles que se encuentran entre las fibras musculares. Cuando se come carne infectada, se digieren esas cápsulas de larvas latentes y éstas comienzan a desarrollarse totalmente: cada una alrede­dor de 1500 vástagos. Penetran en el torrente sanguíneo una o tres semanas luego de haber ingerido las larvas madres. Puesto que muchos órganos pueden ser invadidos por las larvas de Trichinella Spiralis, los síntomas toman la for­ma de enfermedades menos graves: esto dificulta el diagnóstico. Los métodos comunes con baños de sal y acción de fumíferos no las deterioran. Ni siquiera la inspección estatal en frigoríficos y mataderos puede identificar la carne infectada por triquinosis”. Agreguemos que la triquinosis o triquimiasis es una enfermedad que se contrae por ingestión de carne de cerdo triquinoso, y de embutidos en idéntica condición, que se produce por las larvas de Trichinella Spiralis y se presenta en músculos o en el intestino delgado en el estado adulto. Recordemos que en el lenguaje popular se utiliza la palabra puerco como sinónimo o para identificar al hombre desaliñado, sucio, grosero; ruin, venal y represor. Además, el Islam denomina a todos los alimentos y costumbres permitidos (lícitos) con la voz árabe Halal. Como así también, las carnes impuras (como la de cerdo), las bebidas alcohólicas, los juegos de azar, el baile entre hombres y mujeres, la ropa inapropiada, el derroche, la acumulación de riquezas, etc., son severamente condenados como Haram, prohibidos.

P: Me gustaría saber más sobre esta enfermedad, la triquinosis.

R: El Dr. Widmer escribe en el artículo “Puerco, hombre y enfermedad”: “El gusano triquina está esencialmente limitado a Europa Central y a aquellas zonas templadas de América en que sus emigrantes se radicaron”. “En comparación con el protozoo ciliado y la tenia del cerdo o lombriz solitaria, el gusano triquina produce los efectos más serios en el cuerpo humano. Después del apareamiento, las hembras producen las larvas que invaden, los vasos sanguíneos distribuyéndose hacia todas las partes del cuerpo. Estas larvas migratorias pueden invadir músculos esqueléticos, cerebro, huesos, médula ósea, retina y pulmones. Cada hembra puede producir más de 1.500 larvas, y desde que los gusanos aún inmaduros pueden invadir muchos órganos del cuerpo síntomas clínicos pueden aparecer. En caso de infecciones importantes, la muerte puede tener lugar en la segunda o tercera semana, pero a menudo ocurre entre la cuarta y la sexta semana posterior a haber sido expuesto al contagio. Las predicciones respecto a la mejoría de los enfermos afectados por este mal, varían de acuerdo a la ubicación, cantidad de larvas triquina, severidad de los síntomas y condición física del paciente”. Veamos ahora una interesante observación.

P: ¿Cuál es esa interesante observación?

R:        “Triquinosis”, la patogenia causada por el gusano triquina, brota como una epidemia. Su relación con los cerdos, fue conocida por la gente desde hace miles de años. Aque­llos que no creen en el origen divino de las leyes Mosaica e Islámica, dicen que fue a causa de estas epidemias que esas religiones prohibieron el puerco. En el mismo artículo que veníamos citando dice: “Es generalmente aceptado que la presencia del gusano triquina en la carne de cerdo fue el fundamento de la prohibición de su uso en la alimentación de los judíos”. En su libro “Historia de la Parasitología” W. D. Foster (1965) enfatiza este punto de vista cuando escribe:

No puede afirmarse que las prohibiciones de judíos y musulmanes sobre el consumo de carne porcina provengan de la observación simple de los brotes epidémicos de triquinosis. La asociación de la enfermedad con comer puerco pudiera muy bien estar al alcance de la capacidad intelectual de los pueblos primitivos. Sin embargo, lo sorprendente es que ninguna otra comunidad llegó a la misma conclusión, incluso en regiones con condiciones similares (como en China). Y realmente analizando objetivamente la historia, podemos reconocer que existieron numerosas epidemias que ciertamente fueron a causa de la triquinosis.

P: ¿Qué utilidad tiene hablar de epidemia en tiempos lejanos?. Seguramente con el avance de la ciencia médica, tales enfermedades deben haber sido erradicadas de la faz de la tierra.

R: Desafortunadamente, ese no es el caso. El mismo artículo que hemos mencionado expresa: “Los brotes de triquinosis son todavía comunes en los Estados Unidos. Entre el 9 y 25 Mayo de 1968, cuatro de los sie­te miembros de una familia en Willoughby, Ohío, desarrollaron síntomas de triquinosis. La familia había adquirido un embutido de un frigorífico local, y luego lo dejaron en aceite por varios días, consumiéndolo luego crudo. (“Morbidez y Mortalidad, Reseña Semanal, vól. 17, N° 23), “En mayo de 1968 los ocho miembros de una familia en New Berlin, Wis­consin, enfermaron de algo “parecido a la gripe o influenza”. Evidencia posterior, permitió diagnosticar triquinosis. Todos habían comido hamburguesas de “carne de vaca” cruda. Se supo luego...

P: Si esto fue causado por carne de vaca, ¿por qué debería individualizarse al cerdo como único culpable?

R: ¡No sea apresurado, mi amigo! Déjeme terminar el informe. Este sigue diciendo: “Se supo luego que esas hamburguesas de carne de vaca, habían sido contaminadas con carne de cerdo infectada con triquina, puesto que el simple hecho de ser picada no protege a la carne de la contaminación (C.D.C. Veterinaria, Notas sobre Salud Pública, Febrero 1969). Las hamburguesas fueron compradas en un mercado local donde se usaba la misma máquina de picar carne para vaca o cerdo”. Y le ofrezco un tercer informe: “En diciembre de 1969, la triquinosis fue diagnosticada en 76 personas en Washington, Missouri. Esta aparición fue atribuida a la ingestión de carne de cerdo manufacturada por un frigorífico local, que no fue adecuadamente procesada como para destruir las larvas infecciosas (“Morbidez y Mortalidad, Reseña semanal, vol. 18 N° 9)

P: Bueno, este último informe presenta el problema en su real perspectiva. La enfermedad se contagia porque el cerdo no fue procesado adecuadamente. Pero con los métodos científicos modernos toda bacteria puede ser destruida.

R: Eso es solamente una ilusión. El Dr. Shepherd escribe: “Los métodos ordinarios de salado y ahumado, no matan a estos gusanos. Ni tampoco las inspecciones gubernamentales de los establecimientos de empaque, frigoríficos y mataderos, pueden identificar toda la carne de cerdo contaminada”. El Dr. Widmer dice: “Es importante hacer notar que desde los tiempos en que Dios dio sus mandamientos a los hijos de Israel, hasta la presente década, la ciencia médica no ha obtenido métodos curativos para los que sufren triquinosis. El tratamiento consiste en aliviar los síntomas causados por los gusanos mas que en destruir a dichos parásitos”. Después de leer estas opiniones de los especialistas, Drs. Shepherd y Widmer, podemos presumir que no hay garantías de inmunidad en caso de consumir carne de cerdo afectado por el gusano “trichinella”. Comer cerdo es extremadamente riesgoso, es jugar con la salud o la vida.

P: Decía Ud. al principio que el cerdo reina como supremo soberano entre los mayores contenedores de gérmenes de las carnes conocidas para la alimentación humana. Me gustaría tener una lista detallada de todos esos gérmenes.

R: Incluyendo las bacterias y gusanos a que hicimos referencia antes, el cerdo es portador de los siguientes gérmenes y parásitos:

1- Lombriz solitaria. Tenia.

2- Lombriz intestinal

3- Anquilóstomo

4- Faciolopsis Buski

5- Paragonimus

6- Clonorchis Sinesis

7- Erysipelothrix Rhusiophathiae

Comencemos por la lombriz solitaria. Llamada también “Tenia Solium” en latín. El cerdo es una de las principales fuentes de contagio de esta infección. La incidencia de contagio humano o con la tenia del puerco varía en todo el mundo. En su reconocido estudio “Este mundo agusanado” (1947) Stoll estima que dos millones y medio de personas en todo el mundo estaban infectadas con este organismo.

P: ¿Qué puede decirnos de la lombriz intestinal?

R: Este parásito de seis a doce pulgadas de largo, es también conocido como “gusano viajero”, porque migra a varios órganos del cuerpo humano. El Dr. Ramson menciona en “Temas de Parasitología” que estos parásitos del hombre son idénticos a los hallados en el ganado porcino y pertenecen a la misma especie. Esto significa que el gusano que se encuentra en el cerdo es sumamente fácil de transmitirse al ser humano y al que causa gran cantidad de daños. El mismo concepto podemos encontrarlo en la Enciclopedia Británica, bajo el término “Roundworn”, o sea: gusano redondo, lombriz intestinal.

P:  ¿Qué es el anquilóstomo?

R: Los gusanos llamados anquilóstomos, que producen en el hombre la enfermedad conocida como anquilostomiasis, entran al cuerpo humano (en su primera etapa de su desarrollo) agujereando la piel o bien a través de una herida abierta. Los cerdos al comer excreciones humanas conteniendo huevos de los parásitos, los incuban hasta que se desarrollan como gusanos jóvenes. Cuando salen del cerdo, son infecciones para el hombre. Esta infestación es prevaleciente en países tropicales. La Enciclopedia Británica (vol. II) expresa bajo la palabra “Hookworn: Anquilóstomo”.

La Anquilostomiasis es una parasitósis intestinal causada por dos clases de parásitos. “Ancylostoma duodenale y el Necator Americanus. Es una plaga de climas tropicales que produce debilitamiento y anemia en la población. La anemia en la anquilostomiasis es el resultado de la succión de sangre por el gusano en su fase adulta alojado en el intestino humano y la concomitante inflamación intestinal. Cada uno de los anquilostomos duodenales por si mismo puede extraer alrededor de un centímetro de sangre por día. El Necator Americanus, como succionador de sangre es cinco veces más eficiente. “En general los síntomas clásicos de la infección grave incluyen palidez de la piel y las membranas mucosas, retención de líquidos en la cara y las extremidades, estreñimiento alternado con diarrea, tensión abdominal, aumento del apetito de alimentos voluminosos o sustancias inusuales (ingestión de arcilla o barro), desórdenes de la sexualidad (retraso de la pubertad, impotencia, menstruación irregular), insuficiencia endocrina, atrofia del crecimiento, debilidad cardiaca, palpitaciones, hipersensibilidad cutánea al frío, decaimiento físico, fatiga, depresión, embotamiento, apatía y melancolía”.

P: ¿Qué puede decirnos acerca de “Faciolopsis Buski”?

R: Este parásito fue descubierto por Lankaster en 1857 y por Odliver en 1902. Se mantiene en vida latente en el intestino delgado del cerdo durante mucho tiempo. Al abandonar el intestino del cerdo, el parásito contamina al caracol de agua, el cual a su vez infecta al hom­bre. Es frecuente en China.

P: ¿Qué es el parásito llamado “Paragoni­mus”?

R: Este parásito que habita en los pulmones del cerdo, fue descubierto por el Dr. Mason en 1880. Es un parásito muy común que causa neumonía en los puercos. Todavía no existe la forma de matar al parásito en los tejidos, ni nadie ha descubierto un método para expulsarlo. La consecuencia epidemiológica es ictericia.

P: Vayamos ahora a la “Clonorchis Sinesis”

R: Este parásito fue descubierto y descrito por Cobbold en 1875 y Looss en 1907. Es un parásito succionador, que se aloja en el canal biliar del hígado del cerdo, el cual es el origen de esta parasitósis que contamina a la persona expuesta a estrecho contacto con puercos. La frecuencia de esta enfermedad en China, Taiwan, Japón, Corea y el Sur de la India y Vietnam, apunta otra vez a la relación con cerdos... Produce gravísimas afecciones en el hígado y el tórax humano.

P: ¿Qué enfermedades son las que produce?

R: Si el parásito se presenta en los pulmones, causa neumonía; si aparece en los bronquios, produce sofocación y ahogos; y si se aloja en el intestino, causa obstrucción intestinal o pancreatitis aguda. También puede producir Clonorquiasis, una particular enfermedad hepática. El hígado se agranda apareciendo ictericia severa, diarrea y adelgazamiento. Puede terminar fatalmente. La ciencia médica a pesar de sus tenaces esfuerzos, no ha sido aún capaz de proporcionar ningún tratamiento específico. Las complicaciones que puede producir esta afección son la formación de piedras en el hígado y cáncer.

P: ¿Hay alguna otra enfermedad relacionada con el puerco?

R: Si, existe el “Erysipelas” y la “Haemptysis Endémica” (emanación de sangre por los pulmones); puede encontrarse también la “Brucellosis” o aborto porcino.

P: ¿Qué es Erysipelas?

R: Esta enfermedad es causada por el microbio Erysipelothrix Rhusiophathiae. Tiene formas agudas y formas crónicas. El síntoma en la forma aguda es principalmente fiebre alta con reducción de la actividad y el apetito. Usualmente trae aparejada una muerte rápida. En su forma crónica, Erysipelas causa costras y despellejamientos de pequeñas áreas de la piel, dejando también daños residuales en las articulaciones y en las válvulas del corazón. Esto puede dejar como secuela invalidez, o la muerte súbita. Para más detalles de esta enfermedad puede consultarse la Enciclopedia Chambers (Nueva Edición Revisada 1968, bajo la palabra “Cerdo” y en la Enciclopedia Popular Americana de 1960, volumen 15, bajo la misma denominación.

P: ¿Cuál es la relación de Erysipelas con el cerdo?

R: Según la Enciclopedia Chambers, esta bacteria “puede sobrevivir por un largo período en la suciedad del cerdo y asimismo puede ser hallada en el organismo de alrededor del 30 por ciento de los cerdos “sanos”. Su erradicación es imposible y la propagación de la enfermedad no puede ser tratada como una simple infección. Lo más gravoso es que la misma bacteria, causa la misma enfermedad en el hombre. Por tanto, quien quiera comer cerdo, incluso eligiendo “cerdos sanos”, está en peligro de dicho contagio”.

P: Ahora comprendo la profunda sabiduría de la ley Islámica al prohibir el puerco, de hecho estoy sumamente alarmado con este descubrimiento. Puede ahora explicarme la afección llamada “Haemptysis Endémica”?

R: Como lo expliqué antes se trata de emanación de sangre por los pulmones. Esta patología es bastante común en China, Japón, Taiwan y otros países donde predomina el consumo de carne porcina. Los que padecen la enfermedad sufre de tos con esputo herrumbroso, y tienen repetidos ataques con profusa hemorragia pulmonar. Este mal que es habitual en países donde los seres humanos viven en contacto con cerdos, muestra ciertamente que este animal es el reservorio de la infección. Esta enfermedad prácticamente no existe en países donde el cerdo no es preferido.

P: ¿Qué es “Brucellosis”?

R: Según la Enciclopedia Popular Americana vol. 15. “Brocellosis o aborto porcino” es peligrosa no solamente por las pérdidas de ganado, sino porque la enfermedad puede ser contagiada al hombre. En el porcino, la brucellosis causa abortos y esterilidad. Es difícil de diagnosticar y prácticamente imposible de curar. Se recomienda eliminar el ganado infestado”.

Abreviando, el cerdo, supremo portador de gérmenes, es la causa de muchas serias y fatales enfermedades, entre ellas disentería, triquinosis, lombriz solitaria, lombrices intestinales, anquilostomiasis, ictericia, neumonía, sofocación, obstrucción intestinal, pancreatitis aguda, agrandamiento del hígado, diarrea, adelgazamiento, formación de piedras en el hígado, cáncer, anemia, fiebre alta, retraso del desarrollo y crecimiento en niños, fiebre tifoidea, invalidez, problemas cardíacos, aborto, esterilidad, ocasiona el renacimiento de antiguas enfermedades, estimula el reumatismo y el asma, provoca la debilitación de la memoria y la caída del cabello.

P: Ahora estoy totalmente convencido que el puerco más que un alimento es un paquete de veneno y sin embargo, he oído a muchas personas decir, que actualmente los cerdos son criados en condiciones higiénicas óptimas y comen alimentos limpios y que son bastante diferentes de sus antepasados que se alimentaban con suciedad humana y porquerías, y que su carne no es peligrosa para la salud.

R: Todos los informes médicos a que hicimos referencia son sobre estos mismos cerdos que son criados en condiciones higiénicas excelentes, y que de todos modos portan gérmenes. Estos son descubrimientos de los tiempos más recientes, basados en experiencias de la cría moderna de cerdos.

Podemos recordar algunas de las afirmaciones médicas al respecto:

“Balantidium Coli es extremadamente común en porcinos. Recientes estudios revelan una incidencia del 21 al 100 por ciento”.

“Es solamente en países donde se cría el cerdo... que esta enfermedad es común.”

“Una de cada seis personas en EE.UU. y el Canadá tienen gusanos en sus músculos por comer cerdo”.

“Nadie es inmune a esta enfermedad y no hay cura para ella. Ni antibiótica, drogas ni vacunas afectan a estos minúsculos gusanos mortíferos”.

“No hay forma de matar el parásito (Paragonimus) en los tejidos, ni nadie ha encontrado el método de expulsarlos”.

“La ciencia médica, a pesar de sus grandes esfuerzos no ha podido producir ningún tratamiento específico (Clonorchiasis)”.

“Erysipelothrix” se encuentra en el cuerpo del 30 por ciento de los cerdos sanos. Su erradicación es imposible”.

En nuestros días, los criadores de porcinos continúan aplicando los llamados principios higiénicos modernos en la crianza de cerdos. Pero, aún así, el resultado es el mismo.

Finalmente, en obsequio de la presente discusión, aceptemos que llegará el día, si Dios quiere, en que las drogas contrarrestarán los efectos dañosos de los gérmenes y parásitos de que los cerdos son portadores. Pero incluso así, no se justificará el uso de la carne de cerdo en la alimen­tación, como tampoco el hecho de haberse descubierto los sueros antiofídicos justifica poner los dedos en la boca de una cobra.

P: Conclusión: Estoy realmente muy perturbado por estas observaciones. Encuentro que hay verdad en todo lo que Ud., ha dicho. Estoy de acuerdo en que el cerdo es extremadamente nocivo para la salud, por más higiénicas que sean las condiciones en que se cría y mantiene a los puercos actualmente.-

 Todos los derechos reservados Asoc. Argentino Islámica


LA PROHIBICION DEL ALCOHOL POR EL ISLAM 

Existe un mandato islámico que es imposible ponderar en toda su dimensión, debido a la influencia benéfica que ejerce sobre los musulmanes que lo deben observar: la prohibición del consumo alcohólico. La palabra árabe que utiliza el Sagrado Corán al respecto es jamr. Su significado en español es cubrir, y todas las cosas que cubren a otras son llamadas jimmár. Otros significados del término árabe jamr son: lo fermentado, lo embriagante, como el vino, whisky, vodka, etc. Es por ello que la religión islámica declara ilícito (haram), no sólo lo fermentado como la bebida alcohólica, sino todo embriagante en general, sean estos drogas, bebidas o incluso algún comestible si es que lo contiene.

Además de ser declarado ilícito, los sabios de todas las escuelas islámicas, coinciden en considerarlo impuro (náyis). Entonces aquello que embriaga es ilícito e impuro, ya sea de uva, de dátil, cebada, o cualquier otra bebida alcohólica.

Retomando el significado de cubrir que posee el término jamr, aquello que queda cubierto en quien lo consume, es su razón, impidiéndole distinguir entre lo bueno y lo malo, lo bello y lo feo, etc. Por lo tanto todo aquello que cubre el intelecto del hombre, todo lo que embriaga, es haram.

El Corán en la sura Al-Baqara (la vaca), afirma que el beber jamr es perjudicial para la razón y el cuerpo del hombre y además constituye un pecado grande.

 

LAS CONSECUENCIAS DEL JAMR

 

Efectos sobre el organismo y la vida de los individuos.

 

Beber alcohol acarrea muchos perjuicios al estómago, intestinos, hígado, nervios, corazón y los cinco sentidos, especialmente la vista y el gusto. Sobre este tema la ciencia médica ha avanzado mucho en las últimas décadas y seguramente mayores afecciones serán descubiertas en el futuro.

Se sabe hoy que un gran porcentaje de jóvenes alcohólicos no viven más allá de los treinta y cinco años, y si lo hacen, sus condiciones psíquicas y físicas son lamentables y muy disminuidas.

Informes de compañías de seguros de vida concuerdan en afirmar que las personas alcohólicas mueren prematuramente en un porcentaje veinticinco a treinta veces mayor que los no alcohólicos. Por otra parte el treinta y cinco por ciento muere a los cincuenta años, mientras que los no alcohólicos viven no menos de sesenta.

 

Efectos en la gestación

 

Es conocida la incidencia del alcoholismo en los seres en gestación. Se ha comprobado que tal incidencia se extiende hasta la séptima generación de la descendencia del adicto. Quedó verificado, además, que los espermatozoides del adicto, vistos a través del microscopio, poseen un movimiento extraño, irregular, mucho más agitado y ligero que lo normal, debido a la presencia de alcohol en el cuerpo del adicto. El feto es naturalmente afectado por esta lacra y solamente un uno por ciento de los hijos de adictos nacen sin problemas de salud, mientras que el 99% restante son afectados por diversas enfermedades corporales y mentales. Ultimamente se desarrolló un simposio en Isfahán, República Islámica del Irán, para evaluar las consecuencias del alcoholismo, y se cita en las actas de dicho simposio que según un censo realizado sobre la base de 353 personas nacidas en familias adictas al alcohol en todo el mundo, 142 de ellos resultaron enfermos, endebles y subdesarrollados, 74 no poseen potencia corporal para mantenerse en pie, 76 han resultado delincuentes y 61 mujeres se han dedicado a la vida fácil. También según un censo efectuado en EE.UU. durante el año 1961 nacieron 2.500 niños incompletos corporalmente a causa de que sus padres eran alcohólicos.

Veamos además, algunas otras estadísticas. Las personas que en el momento de la relación sexual son alcohólicas, transmiten un 35% de los perjuicios del alcohol a sus hijos. Si ambos son alcohólicos transmiten el 100% de los males de esa enfermedad. Para comprender mejor esto es necesario conocer los siguientes datos:

—Un 45% de los bebés de padres alcohólicos nacen antes del tiempo normal. De madres alcohólicas únicamente, un 31% y de padres solamente, un 17%.

—El 45% de los bebés de madres alcohólicas mueren al poco tiempo de nacer. Lo mismo sucede con el 6% de los bebés de padres alcohólicos.

—El 75% de los hijos de padres alcohólicos poseen fuerzas espirituales deficientes y un menor desarrollo racional.

 

Efectos del alcohol sobre la moral del hombre

 

El alcohol estimula al hombre hacia el pecado. Poco a poco pierde su voluntad para realizar cosas útiles, se convierte en un amoral y en un delincuente. Mata, roba y comete los peores delitos. Su vida familiar queda destruida y sus amigos se apartan de él. Queda reducido a su parte animal, y sólo actúa a través de los sentidos, sin razonamiento alguno, procurando siempre satisfacer su vicio, es decir, embriagarse.

El no tiene límites, no entiende lo que dice ni siente lo que hace. En todos los delitos que oscurecen el mundo de hoy, el alcohol y los embriagantes tienen parte directa o indirectamente.

Se dirá, “todo esto sólo pasa al alcohólico en su grado más elevado, no al que bebe en pequeña proporción”. Pero como veremos, el que bebe en pequeña proporción es tan responsable del vicio del alcoholismo, o quizás más, que el mismo alcohólico, ya que el pequeño consumidor es quien mantiene a pleno la producción de embriagantes, por formar la gran masa de consumidores. También, el pequeño consumidor mantiene la transmisión del vicio, porque nadie aprendería del adicto alcohólico un vicio cuyas evidencias en esa persona se manifiestan tan dañosas, pero sí lo aprendería de aquel a quien aparentemente no le afecta, sino, por el contrario, le produce placer.

 

Efectos del alcohol sobre la razón

 

La característica de todo embriagante es su efecto nocivo sobre la capacidad de razonar y la facultad del entendimiento, originándose a partir de allí todo tipo de pecados y delitos. La voluntad del embriagado queda sujeta a los impulsos inferiores que provienen de las reacciones emocionales.

Es por ello que el Islam prohíbe la embriaguez. La razón es el medio más preciado para el Islam y cualquiera sea el elemento que lo debilita o desarmoniza es malo. También, porque los principios y los mandatos del Islam se apoyan en la salud de la razón.

De todos los vicios, el beber alcohol es el peor. Se cuenta de un hombre al que le fue ofrecido o bien embriagarse o matar, o violar, o mentir, o robar, etc. Como todas estas faltas, excepto el embriagarse, afectaban a otros, optó por embriagarse, y una vez en ese estado, mató, violó, mintió, robó, etc. Esto muestra que aquel desequilibrio que afecta a la razón, al conocimiento, es el peor de todos, y tal es el resultado del alcoholismo.

Luego de lo que llevamos dicho podemos preguntarnos, ¿cómo es posible que hombres habituados al consumo de alcohol y otros embriagantes puedan estar dirigiendo gran parte del mundo de hoy? ¿Cómo pueden ellos dictar leyes que favorezcan los intereses del hombre en general y de los oprimidos en particular? ¿Cómo pueden aquellos cuyo entendimiento y sensibilidad se encuentran afectados, responsabilizarse por sus semejantes? Evidentemente no pueden, y el mundo capitalista y comunista de hoy es la prueba concreta de esta aseveración.

 

Los perjuicios a la sociedad

 

Las estadísticas aportadas por un instituto norteamericano en 1961 sobre los delitos perpetrados en el país fueron las siguientes: 50% de los crímenes fueron efectuados por personas ebrias. El 77% de las intervenciones policiales por peleas, algunas con saldo de personas heridas, fueron ocasionados por bebedores. Robos, 83%, delitos sexuales 89%. Estas estadísticas muestran que la mayoría de los delitos y crímenes son motivados por el consumo de alcohol, así como la mayoría de los accidentes automovilísticos.

 

Los perjuicios económicos del alcohol

 

Lamentablemente las ambiciones económicas de muchos gobernantes sostienen y fomentan la producción de este nefasto producto que es el alcohol en todas sus diversas formas. Aparentemente los impuestos obtenidos de su producción son lo suficiente elevados como para hacer “olvidar” los tormentos, mucho más elevados aún, que ocasiona a su pueblo. Veamos sólo algunos de los egresos más evidentes ocasionados por el alcohol en una sociedad. En primer lugar el espíritu de esa sociedad se ve afectado y el costo de este mal no es siquiera calculable en dinero. Luego podemos enumerar los accidentes automovilísticos, la vagancia, el atraso cultural, la pérdida de tiempo, la movilización constante de la policía, el abandono de los niños, con el consiguiente debilitamiento social y el requerimiento de gastos por parte del gobierno para mantenerlos. También corren por cuenta del gobierno (por supuesto quien paga es el pueblo, siendo el gobierno nada más que un intermediario), el tener que subsanar los crímenes y todo tipo de delitos que se cometen; el mantenimiento y equipamiento de tribunales, hospitales, cárceles, manicomios y todo tipo de instituciones que se dedican a intentar rehabilitarlos, etc., etc. Si se efectuase el cálculo de todos estos gastos se vería que lo recaudado por impuestos es mucho menor a los costos que conllevan sus consecuencias. ¿Cuántos hospitales y manicomios cerrarían sus puertas si el alcohol fuese prohibido?

 

Enfermedad del alcohol

 

Es sabido que la adicción a los embriagantes produce diversas enfermedades, entre ellas la locura. Hoy día se ha sumado a ello, para empeorar las cosas, la drogadicción masiva. Además, se ha extendido la faja de los adictos a embriagantes, comprendiendo hoy a la juventud más temprana, y cada vez el vicio está más cerca de la niñez. No es desconocido que en nuestro país el vino se consume en los hogares, en familia, participando en ello desde los niños más pequeños.

Dice el científico francés profesor Baruc, estudioso de las enfermedades mentales: “La línea de evolución creciente de las enfermedades mentales coincide con la línea de evolución en aumento de la difusión de embriagantes. La imposibilidad de obtener embriagantes durante la guerra fue una de las causas del decrecimiento de dichas enfermedades en esa época” (citado en el opúsculo “Una escueta reseña de algunos perjuicios de la bebida embriagante”, Qom, Irán). Durante el “24 Congreso Mundial sobre Alcoholismo”, expresó el secretario ge­neral del “Comité Mundial contra el Alcoholismo”; “El 80% de los enfermos mentales y el 40% de los afectados de enfermedades y trastornos nerviosos son a consecuencia del empleo de bebidas alcohólicas, de acuerdo a las comprobaciones de los científicos ingleses. Se ha establecido que el 95% de los locos fueron afectados por la locura como resultado del empleo de substancias alcohólicas” (idem).

Estadísticas extraídas de un manicomio norteamericano señalan que el 85% de las enfermedades psicológicas provienen del consumo de alcohol.

 

Uno de los más famosos filósofos de Inglaterra, Bentham, dijo que el alcohol en los países nórdicos vuelve al hombre estúpido y en el sur los vuelve locos. Luego agregó que la religión islámica prohibió todas las bebidas alcohólicas distinguiéndose por ello de todas las otras religiones, sobre todo en lo que hace al énfasis con que impone la prohibición.

El alcohol produce cirrosis (insuficiencia hepática crónica) y tisis, reduce los años de vida del alcohólico, es el causante de un gran porcentaje de los accidentes en las rutas y en los lugares de trabajo, causa cáncer...

Podemos seguir contabilizando los efectos nocivos del alcohol sobre el individuo y la sociedad, pero ello es del todo evidente hasta en las noticias policiales de los periódicos.

 

 

Elogios del vino en las poesías

 

Respecto de los elogios al vino en la poesía mística, equivalen a lo que dice el Sagrado Corán sobre que el Paraíso tiene “ríos de vino, delicia de los bebedores”, es decir, vino no embriagante, perfecto. El vino de la tierra es producto de la corrupción (la fermentación y las bacterias), similar a la enfermedad, y el del Paraíso prometido es perfecto porque allí nada se corrompe.

 

Prohibición Coránica

 

En la época anterior al Islam, la época de la ignorancia, el beber vino era un vicio muy extendido entre los árabes. En aquel entonces los árabes se caracterizaban por su amor a tres cosas fundamentalmente: la poesía, el vino y la guerra. Las aleyas reveladas por Dios sobre el vino y sobre la prohibición de su consumo constituyó para varios de los musulmanes una carga pesada. Se escuchó de muchos de ellos decir que ningún mandato había sido tan difícil de sobrellevar como la prohibición del jamr. El Islam combatió este vicio ancestral gradualmente hasta su prohibición definitiva en la sura Al Maidah.

La primera advertencia, moderada todavía, fue esta: “Te preguntarán (Profeta) por el maisir, y la bebida (embriagante), diles: “Con­tienen un gran mal y (poco) bien...” (2:219). Esta aleya fue revelada en Medina, al inicio del establecimiento del Profeta (B.P. y Desc.) allí.

La segunda recomendación fue ésta: “Creyentes, no os acerquéis ebrios a la oración...!” (4:43). Es una prohibición parcial y condicional, que sólo surte efecto si alguien está ebrio y debe cumplir con la plegaria. Se narra de alguien que cometió tal imprudencia en presencia del Profeta por lo cual fue revelado este versículo.

La prohibición total procede de la sura quinta del Sagrado Corán cuando dice; “¡Creyentes!, por cierto que la bebida embriagante (al-janir), el maisir, las piedras de sacrificio (pagano) y las flechas advinatorias, son obras abominables de Satanás: “¡Abstenéos entonces, de ellas, para que prosperéis! Satanás sólo quiere provocar entre vosotros el odio y la enemistad, por medio de la bebida embriagante y el maisir, y apartaros del Recuerdo de Dios y del Salat!: ¿Por ventura, no os abstendréis?” (versículos 90 y 91).

Esta última aleya se reveló cuando Dios educó a los musulmanes en la conciencia de ese gran obstáculo para la perfección y el desarrollo, que es el jamr. Este último versículo es llamado abrogante (násij), es decir que deja sin efecto a los dos anteriores, los cuales son llamados abrogados (mansúj).

1)  La aleya comienza con una invocación a los creyentes, lo cual indica que el oponerse a este mandato no es propio de una alma fiel y va contra la fe.

2)  La palabra ciertamente (inna) es para confirmar este mandato, enfatizando la prohibición.

3) El jamr y el juego son como ídolos. Su peligro es tan grande como aquel que encierra la adoración de ídolos. Por eso dijo el Profeta (B.P. y Desc.): “El que bebe vino es como el adorador de ídolos”.

4) El jamr, el juego y la idolatría son caracterizados por el Sagrado Corán como suciedades y es evidente que todo creyente escapa a la suciedad.

5)  Describe las obras mencionadas como actos de Satanás y el creyente no realiza acciones que pertenezcan a Satanás.

6) La aleya conlleva una orden decisiva y terminante contenida en la palabra árabe aytánibuhu, apártense, aléjense de él (el jamr). Esta palabra árabe derivada de la raíz yanb, posee un significado mucho más estricto que por ejemplo, el de abstenerse. La prohibición exige no producirlo, no trabajar con él, no transportarlo ni comerciarlo.

7) Dios revela esta orden para el bien, el éxito y la salvación del hombre, “la’allakum tuflihún”, “así os salvaréis”. Está claro entonces, que sin alejarse de estos vicios no habrá éxito ni salvación para el hombre.

8)  También Dios explica en ellas los perjuicios que ocasionan el juego y el vino (jamr):

“Satanás sólo quiere provocar entre vosotros el odio y la enemistad por medio de la bebida embriagante y el maisir y apartaros del Recuerdo de Dios y del salat.

9) Tras enumerar los perjuicios, Dios Exaltado sea, pregunta a los hombres “¿Por ventura no os abstendréis?”

10) En la aleya 92 a modo de conclusión dice Dios, “Obedeced a Dios, obedeced al Enviado y guardáos! Pero si volvéis la espalda, sabed que a Nuestro Enviado le incumbe sólo la transmisión clara (el advertir a la gente)”.

 

 

Tradiciones (hadices)

 

Dijo el Imam Sadiq (P.) que el Profeta afirmó; “Por cierto que el jamr es la cabeza de todos los pecados”.

Narró Yábir que el .Imam Muhammad Baqir (P.), quien a su vez narró del Profeta (B.P.):

“Dios maldijo sobre el jamr a diez personas:

1) a quien lo cultiva, 2) a quien lo guarda, 3) a quien exprime la uva para el vino, 4) a quien lo bebe, 5) a quien invita a otro a beberlo, 6) a quien lo acarrea, 7) a quien lo transporta en un vehículo, 8) al vendedor del vino, 9) al comprador, y 10) a quien toma el precio de su venta.”

Estos tres hadices fueron extraídos del libro Al-Mizán, tomo II, pág. 208. De Abi Amanah, quien narró que el Profeta Muhammad (B.P. y Desc.) dijo: “Hay cuatro personas a quienes Dios no mirará en el Día del Juicio Final. Uno de ellos es aquel que toma vino”. Pág. 209, tomo II Al-Mizán.

Uno de los Ma’sum (infalibles), dijo: “Por cierto que Dios puso para desobedecer una casa, después puso para esta casa una puerta, después para la puerta una cerradura, después para la cerradura, una llave y la llave de la desobediencia es el vino”. Pág. 208, tomo II de Al-Mizán

En el libro “Sahíh Al-Kafi”, tomo tercero, se citan numerosas tradiciones sobre la prohibición del alcohol:

De Ya’far As-Sadiq (P.), quien narró: “El Mensajero de Allah disertó cierta vez y expreso en su disertación: Todo embriagante es haram (ilícito)” (pág. 194).

De Ya’far As-Sadiq (P.), quien narró: (repite lo anterior y agrega) “¡¿No es indudable que lo que en abundancia embriaga en poca medida es ilícito?!” (Pág. 194). “...Pregunté (dice un discípulo de Ya’far As-Sadiq P):... ¿Todo (tipo de embriagante) es haram (ilícito)?” Respondió: “¡Sí!, ¡un sólo sorbo de él es haram!” (pág. 195).

“...Le dijo el hombre (que consultaba el Imam): “¡Podría diluirlo (al vino) con agua (para que no embriague)?”. Respondió el Imam Ya’far As-Sadiq (P.): “¡No!, ¡Cómo podría el agua hacer lícito lo ilícito?! Teme a Allah, Poderoso y Majestuoso, y no lo bebas!” (págs. 195 y 196).

Contaron al Imam Ya’far As-Sadiq (P.) que algunos de sus partidarios sostenían “que a los satisfechos con Al Muhammad (B.P. y Desc.) (la familia del Profeta) le era lícito (beber embriagantes, como el vino)” Respondió: “¡Cómo podría Al Muhammad (B.P. y Desc.) autorizar los embriagantes si ellos no lo beben, ni en poco ni en mucho?!, ¡Abstenéos de beberlo!” (pág. 196).

Alguien consultó al Imam Ya’far As-Sadiq (P.) si podía beber vino, y se excusó así: “...No deseando con ello el placer sino solamente la curación (es decir, como remedio)”. Respondió el Imam (P.): “¡No! ¡Ni un solo sorbo!. Luégo agregó: “Dios, Poderoso y Majestuoso, no puso en algo que se encuentra prohibido ni curación ni remedio alguno”. (pág. 197).

Y en el mismo sentido, respondió el Imam Ya’far As-Sadiq (P.) a una consulta sobre un medicamento compuesto por embriagantes: “¡No (lo debéis tomar), por Allah! Yo no quiero ni verlo (al embriagante), ¡ ¿Cómo podría medicarme con él?! Por cierto que (el vino y el resto de los embriagantes) están en la categoría de la carne de cerdo (prohibido igual que esto), y a pesar de ello, ¡ ¿hay gente que se medica con él?!”. (Pág. 197).

Dijo Ya’far As-Sadiq (P.): “¡No hay taqiah alguna en beber vino!” (Taqiah es el disimulo de nuestra orientación islámica cuando peligra la vida si se descubre).

 

LAS DROGAS SON HIJAS DEL ALCOHOL

 

Una consecuencia nefasta del alcoholismo es la drogadicción. En la Argentina, por ejemplo, el consumo de bebidas alcohólicas durante el año 1986 subió el 24%, aproximadamente, en relación a igual período de 1985. Se invirtieron 2.957.256 australes en propaganda de todo tipo, para aumentar el consumo de bebidas alcohólicas, es decir cerca de 1.500.000 dólares (Esta cantidad serviría para abonar 15000 jubilaciones, aproximadamente, a lo largo de un año).

En nuestro país existen 1.200.000 alcohólicos, lo cual representa el 4% de la población total. Es decir, por cada 20 familias (calculadas en 5 individuos por familia) hay cuatro familias con un miembro alcohólico, lo cual muestra mejor la nocividad del alcoholismo en la sociedad, pues es un mal que afecta no sólo a los individuos sino a toda su familia. En una palabra, el 20% de las familias argentinas se ve atacado por el alcoholismo.

Si esto sucede en la Argentina, ¡qué diremos del resto de Latinoamérica donde el nivel cultural y social es más bajo! Europa es el ejemplo de la destrucción por el alcohol, y países como Inglaterra, Francia, Rusia y Alemania, tienen bastante más del 20% de sus familias afectadas por esa enfermedad social. En fin, el mundo occidental está plagado de alcoholismo, y si no cesa esta tendencia la decadencia de la civilización occidental será definitiva.

       EE.UU. es un nido de víboras de alcohólicos y drogadictos. Allí se ve mejor que en cualquier otro lugar cómo el alcoholismo lleva derecho a la droga. Por lo general, se quiere ocultar el vínculo entre drogadicción y consumo de bebidas alcohólicas, pero salta a la vista en cualquier estadística: a mayor consumo de bebidas alcohólicas mayor número de drogadicción. Pareciera que la sociedad occidental ha dividido hipócritamente el vicio entre “drogas lícitas” (las bebidas alcohólicas) y “drogas ilícitas” los estupefacientes, y demás drogas usadas por los adictos.

Se afirma en un artículo periodístico: “Existe una importante relación entre el grado de aceptación del consumo de alcohol y las otras drogas, el alcoholismo y la drogadicción. Es muy factible que las personas que usan drogas socialmente aceptables (las bebidas alcohólicas) prueben fácilmente drogas menos aceptables (los estupefacientes). Otras investigaciones han puesto de relieve cómo la probabilidad de uso indebido de drogas ilícitas (estupefacientes y demás) es mayor entre hijos o hermanos de consumidores de drogas lícitas (bebidas alcohólicas). La misma influencia pueden ejercer los grupos de amigos (que consumen bebidas alcohólicos).” (Carlos N. Cagliotti, en El Informador Público, 15/5/87, pág. 18).

Recordemos que la Unión Soviética posee el mayor índice de alcoholismo en el mundo. El consumo de bebidas alcohólicas de alta graduación entre los rusos, como el vodka que oscila entre los 900 y 950 grados, es un flagelo tan grave como las drogas entre los occidentales.

De aquí se deduce que el alcohol es la fuente de muchos más daños que los que pareciera producir, y que su prohibición por el Islam es la única medida realmente efectiva para evitarlos, como en el caso de la drogadicción.

 

Dice Dios en el Sagrado Corán:

 

“Sigue pues el camino recto, tal como te fue ordenado, juntamente con los arrepentidos, y no os extralimitéis; porque El bien ve cuanto hacéis,*

Y no os fiéis de los inicuos; porque os azotará el fuego infernal y no tendréis, en vez de Dios, protectores ni seréis socorridos”. (11:112-113)

 

 

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