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Por: Gholamreza Haidari Abhari

Traducido del persa por: Sheij Abdala Madani

 

"Fátima Ma'sumah y su padre el Imam Musa al-Kadhim (P.)"

 

    La ciudad de Medina aguardaba impacientemente el nacimiento de un niño de la noble familia del Profeta (B.P.D.). La casa del Imam Al-Kadhim (P.) tenía un clíma diferente. Naymah, esposa de aquel gran hombre, pasaba los días y las noches esperando el nacimiento del hijo. La emoción y el regocijo crecía en la casa del Imam.

Finalmente la espera terminó y el primero de Dhul-qa'adah del año 173 de la hégira lunar Dios le concedió una niña al séptimo Imam Hadrat Musa al-Kadhim (P.). Un bebe de aspecto puro y agradable semblante abrió los ojos al mundo en la casa del Imam.

Debido al nacimiento del nuevo niño el corazón de toda la familia se inundó de alegría. Después del Imam, tal vez nadie estaba tan feliz como su esposa Naymah, pues luego de 25 años este era el segundo hijo que Dios por Su gracia le otorgó. 25 años antes, en el mismo mes de Dhul-qa'adah Naymah trajo al mundo a un niño que después del padre cargó con la responsabilidad del Imamato y la guía de los shi'itas. Sí, justo en el año 148 de la hégira lunar fue cuando Naymah disfrutó el nacimiento de Alí (P.), su primer hijo que después sería conocido como Ar-Rida, y lo cierto es que transcurridos los años, Dios por Su favor concedió una hija a ella y a su esposo, el Imam Al-Kadhim (P.), y una hermana al Imam Ar-Rida (P.) como un regalo para la familia.

Por el amor y el especial afecto que el Imam Al-Kadhim (P.) tenía por Fátima Az-Zahra (P.), le puso el mismo nombre a su hija recién nacida. Su pureza y virtud fue tal que después de un tiempo fue llamada "Ma'sumah" (La Infalible), pues al igual que su noble padre se alejaba del pecado y la maldad.

"Fátima" era un nombre que a Ahl-ul-Bait le traía cientos de recuerdos amargos y dulces de la época de Fátima Az-Zahra (P.).

Si ellos colocaban el nombre de "Fatima" a una de sus hijas, por la estima y honra que tenían por la querida hija del Profeta (B.P.D.), no dejaban de respetarla y se abstenían del desafecto a su homónima. También la hija recién nacida del Imam al-Kadhim (P.) se vio beneficiada por esta tradición. El Imam la amaba mucho y de ninguna manera reprimía el expresarle afecto y cariño.

Fátima Ma'sumah crecía día a día llena de amor bajo la protección de sus queridos padres y nuevas cosas aprendía de aquellos dos grandes. Si el padre de Fátima Ma'sumah fue Imam de los shi'itas y en virtud y pureza no tenía igual, su madre también fue una mujer piadosa y creyente que adquirió los principios y conocimientos islámicos en la escuela de la esposa del Imam As-Sadiq (P.), y se contaba entre las mujeres más sobresalientes de aquella época. Por tal motivo "Hamidah", la madre del Imam Al-Kadhim (P.) a él se la presentó para que se casara con ella.

Fátima Ma'sumah con el beneficio de la presencia de sus impecables padre y hermano y su piadosa y sabia madre, adquirió tal grado científico que fue conocida en sus días de juventud por la capacidad en conocimientos islámicos. Un día una comunidad shi'ita vino a Medina para exponer cuestiones acerca de su religión al Imam Al-Kadhim (P.) y retornar a su ciudad con respuestas correctas. Lamentablemente el séptimo Imam (P.) estaba de viaje, y el Imam Ar-Rida (P.) tampoco se encontraba en Medina. Los shi'itas se entristecieron mucho porque sus preguntas quedaban sin respuesta y se veían obligados a retomar el camino de regreso.

Fátima Ma'sumah, al enterarse de la tristeza de los viajeros, respondió sus preguntas que habían sido preparadas en una carta.

Los shi'itas con alegría indescriptible abandonaron Medina con la intención de regresar a su región. En las afueras de Medina se encontraron con el Imam Al-Kadhim y lo informaron sobre lo acontecido en su casa. El Imam leyó las respuestas de su querida hija y con una oración corta alabó de esta manera a la discípula de su escuela: "Su padre se sacrifica por ella."

Los gobernadores y reyes de aquella época hostigaban permanentemente a los hijos del Profeta (B.P.D.), especialmente al Imam Kadhim (P.) quien padeció mucha crueldad de parte de los califas de su tiempo. Las angustias y penurias del padre causaban dolor al corazón puro de Fátima Ma'sumah y mucho la entristecían. Solo la presencia de su compasivo y devoto hermano, Hadrat Ar-Rida (P.), tranquilizaba a ella y a otros miembros de la familia.

La vida del séptimo Imam (P.) fue contemporánea al gobierno de cinco califas cuyos nombres fueron Abul 'Abas Saffah, Mansur Duaniqi, Hadi, Mahdi y Harún. De alguna manera cada uno de ellos atormentó al Imam (P.), y tanto a él como a otros piadosos descendientes del Imam Alí (P.) apremiaron con diversas calamidades y dificultades insoportables. 

Habían pasado tres años del califato de "Harún" cuando nació Fátima Ma'sumah (P.). Harún en maldad, opresión y robo al fisco superó a los gobernadores que le precedieron. El fue un gobernador lascivo y mundano. El Imam Al-Kadhim (P.) no podía permanecer en silencio frente a la injusticia, crueldad y traición de Harún al Islam y a la comunidad Islámica, por esta causa condenó de diversas formas su gobierno antirreligioso y luchó contra su régimen opresor.

Harún también, conciente de la persistencia de los descendientes del Imam Alí (P.), especialmente del Imam Al-Kadhim (P.), en el camino de la lucha contra los opresores, ponía el mayor esfuerzo para contenerlos. Daba grandes sumas de dinero a los poetas para que injuriaran a los hijos del Profeta (B.P.D.). Apresaba y exiliaba a los descendientes del Imam Alí (P.) y también martirizaba a un grupo de ellos luego de retenerlos y torturarlos por un tiempo, hasta que después de algunos años y debido al fortalecimiento de su gobierno y de las bases de su imperio, arrestó al Imam Al-Kadhim (P.) y lo envió a prisión.

Así, Fátima Ma'sumah (P.) en los últimos años de vida de su padre se vio privada de verlo y obtener el beneficio de su sagrada presencia, padeciendo una gran tristeza por el cautiverio de su Imam y guía. Ella, que en aquel tiempo tenía menos de diez años de edad, se consumía como una llama por la separación del padre y por este angustiante dolor lloraba como una nube de primavera.

Para el Imam Al-Kadhim (P.) también fue muy duro el alejamiento de sus hijos puros y piadosos como el Imam Ar-Rida (P.) y Fátima Ma'sumah (P.). Si bien el séptimo Imam (P.) iluminaba y perfumaba el cuarto oscuro de la prisión con el recuerdo de Dios y con gnósticas prosternaciones cambiaba aquellos días difíciles por dulces días de la vida, no obstante cuando recordaba a Fátima Ma'sumah (P.) y a su semblante inocente y puro, su corazón latía por ella.

En los últimos años de vida, el Imam Al-Kadhim (P.) era trasladado de una prisión a otra. Pasó un año en la cárcel de 'Isa ibn Ya'far, gobernador de Basora. La elevada virtud del Imam de los shi'itas afectó de tal forma a 'Isa ibn Ya'far  que sintiéndose obligado lo saco del calabozo.

Después de aquello, por orden de Harún lo llevaron a Bagdad y lo encarcelaron bajo la orden de Fadl ibn Rabi' y Fadl ibn 'Isa y finalmente fue transferido a la cárcel de Sendy ibn Shahk.

La causa de este continuo traslado, fue que siempre que Harún solicitaba a los carceleros de Hadrat Imam que le martirizaran, ninguno de ellos realizaba tal trabajo traidor. Hasta que Sendy ibn Shahk por orden de Harún envenenó al Imam.

Indudablemente, Harún sabía bien que si la gente se enteraba de su responsabilidad en la muerte del Imam le acarrearía consecuencias peligrosas. Por tal motivo, antes del martirio de Hadrat Imam (P.), invitó a un grupo de personalidades notorias para que atestiguaran que aquel ser querido había enfermado y era posible que muriera, sin que nadie intentara matarlo.

Pero la precaución del Imam avergonzó a Harún. Hadrat Al-Kadhim (P.) a pesar del severo envenenamiento, dijo a las personas que se habían reunido a su lado: "Con nueve dátiles me han envenenado. Se que por el efecto del veneno mañana me pondré verde, y pasado mañana moriré".

Y finalmente, dos días después de aquellas palabras, el 25 de Rayab del año 183 de la hégira lunar, el Imam alcanzó el martirio, y así otro de los infalibles Imames de la shi'a se unió a sus ancestros puros. Los shi'itas, al escuchar la noticia del martirio del Imam, se pusieron camisas de luto y con los ojos llorosos estuvieron de duelo. Ellos habían perdido a su gran líder, al cual amaban, y nada podía consolar sus entristecidos corazones.

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